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Valoración de las Fintech: El dilema en el uso de metodologías tradicionales



En los últimos años, el término Fintech ha adquirido popularidad en el mundo de las finanzas, el cual hace referencia a las compañías pertenecientes al sector financiero, que, a través de plataformas tecnológicas, buscan simplificar y automatizar las operaciones económicas realizadas por empresas e individuos.

Dada su actual relevancia en el ámbito financiero, resulta pertinente profundizar en el proceso de valoración de una Fintech y en el dilema que se ha generado en torno a este tema. Pese a que existen múltiples metodologías tradicionales de valoración, en ocasiones estos enfoques no bastan para llevar a cabo una valoración apropiada para esta clase de empresas. Esto se da, ya que muchas de las empresas en cuestión se encuentran en una etapa temprana, donde aún generan flujos de caja impredecibles e incluso negativos, lo cual puede arrojar un valor distorsionado y lejano a la realidad.

Con el método del Flujo de Caja Descontado, se encuentra que, si bien este logra reflejar el valor en el largo plazo y capturar las altas tasas de crecimiento, factores como los flujos de caja inestables en etapas tempranas de la compañía y la determinación del WACC en start-ups que poseen un alto riesgo, o para el caso específico de las entidades financieras el costo del equity (Ke), pueden generar distorsiones en el valor.

Por otro lado, el uso de múltiplos como el Price-to-earnings (P/E) y el Enterprise Value-to-sales (EV/Ventas) son de utilidad para el caso de las Fintechs, donde las proyecciones futuras son altamente inciertas. No obstante, una de las principales desventajas radica en el hecho de que los múltiplos financieros pierden su relevancia cuando la empresa aún presenta una rentabilidad negativa.

De acuerdo con los anteriores planteamientos, se sugiere entonces complementar la valoración con otro tipo de indicadores no financieros que permitan medir el desempeño de las Fintech en comparación con empresas maduras del sector. Algunos ejemplos de estos indicadores son: el número de clientes suscritos, la frecuencia de visitas a la plataforma, el costo de adquisición de los clientes, la tasa de retención y el valor de vida de los clientes (LTV), métricas que en la práctica han demostrado tener una correlación con el valor de la compañía, especialmente en aquellas que se encuentran en etapas tempranas del ciclo de vida.

En conclusión, realizar una valoración apropiada de una Fintech resulta fundamental para medir el crecimiento realista y asegurar los intereses de los empleados e inversionistas. La efectividad de la elección de una u otra metodología, dependerá de factores relativos a la etapa de madurez de la compañía, el mercado en el que opera y su estructura financiera actual, los cuales resultarán cruciales para entender el valor real de este tipo de empresas.