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Seguridad Alimentaria en Colombia



En el año 416 de nuestra era, los Visigodos cortaron el suministro de granos a Roma, en poco tiempo la ciudad pasó de tener 100.000 habitantes a menos de 30.000. Los Mayas en Tikal, Guatemala desaparecieron después de 4/5 años de sequías donde no hubo alimento para soportar sus habitantes y se vieron obligados a abandonar sus ciudades por hambre, solo quedaron las pirámides.


Colombia tuvo en la segunda mitad del siglo pasado autonomía alimentaria en granos. El crecimiento del país y la capacidad adquisitiva de la población evolucionó, la población empezó a consumir mucho más pollo, huevos y cerdo. La Industria pecuaria del país fue capaz de proveer esta proteína en la medida que la demanda la requería, pero la producción de maíz y soya no evolucionó acorde y la industria encontró en la importación la única forma de proveerse de materias primas.


7 millones de toneladas de estos dos granos se importan anualmente. Esto son cerca de 2 millones de hectáreas dejadas de sembrar en el país y son millones de dólares que salen de nuestros ingresos de exportación destinados a beneficiar agricultores foráneos.

Hoy el sector agropecuario nacional estaría en capacidad de comprar este insumo en el mercado nacional, en tanto el precio compita con el grano importado. Saber que existe un comprador de semejante tamaño es un buen paso para retomar esta agricultura en el país. Contratos de suministro asumidos por el agricultor y contratos de compra en firme por la totalidad de la cosecha tienen que ser variables que permitan el uso eficiente de hectáreas productivas.


La Cadena alimentaria colombiana se rompió en el área agrícola por una desarticulación en el manejo y compra del producto agrícola. Restablecerla no es fácil y requiere una unión de voluntades donde el comprador o cooperativas de productores puedan proveer maquinaria, tecnología, abonos e insumos para que el agricultor minimice su riesgo y podamos cerrar nuevamente el ciclo del campo a la mesa.


Dos millones de hectáreas produciendo son un buen número de empleos básicos, técnicos y profesionales en el campo y son divisas dejadas de girar a países que por el momento son vendedores…hasta que lleguen los Visigodos.